jueves, 18 de julio de 2013

Las Hébridas (1830) de Felix Mendelssohn



A pesar de ser conocida como una Obertura (composición que antecede a otra mayor), Las Hébridas, puede considerarse como una composición musical independiente.  Es un ejemplo de música romántica donde toda la fuerza compositiva recae sobre un carácter descriptivo de la naturaleza.

La descripción de Las Hebridas, islas con grutas rocosas, son en todo sentido líricos y no literales. Es decir, que son asequibles en términos evocadores y no en base a textos descriptivos como podría serlo un Poema Sinfónico. En este sentido, mas que buscar correspondencias entre la música y la naturaleza, el compositor, invita a reconocer el sentimiento que pueda provocarnos estar frente a estas majestuosas creaciones de la naturaleza.

La obra de Mendelsoohn es atrayente, sugestivo y de mucha fuerza romántica, tal vez esa sea la razón del porque su Marcha Nupcial sea su composición más popular que sigue utilizándose hasta el día hoy en las bodas.  

Hugo J. Robles Cosco
Historiador del Arte

miércoles, 17 de julio de 2013

A sangre fría (1966) de Truman Capote


Uno de los aspectos que impresiona al leer esta novela consiste en esa rara sensación morbosa por llegar al clímax de la trama. A saber los hechos que ocurrieron en la matanza de una familia de clase media norteamericana por los dos malhechores. Pues es en esa morbosidad latente en la que reside "in crescendo" la historia de la novela. ¿Una provocadora invitación a la violencia reprimida del lector medio? Si ese es el objetivo de la novela es en justa razón una voraz crítica de la violencia que Capote logra hacer participe al lector.

La historia, alternada por diferentes visiones de los personajes de la trama, logra fragmentar la narrativa de tal manera que provoca una disolución de los hechos y de los motivos reales de tan violento final. Ni siquiera al final podemos estar convencidos de las razones que se llevaron acabo. Poco importa en realidad. Y es que los asesinos, la policía, el narrador periodista se diluyen en sus conclusiones como las manchas de sangre dejada durante el crimen. Que hacen más desconcertada y atrayente la violencia.

La violencia explicita e implícita del autor y lector presupone una comunicación de una alta dosis de compatibilidad como cuando al execrar la violencia no dejamos de observarla. Este hilo conductor que Capote propone sigue siendo tan vigente en sociedades de violencias explicitas como la nuestra como de violencias implícitas como el norteamericano.

Hugo J. Robles Cosco
Historiador del Arte

domingo, 14 de julio de 2013

Atrapado sin salida (1975) de Milos Forman

Basado en el libro "Alguien se posó sobre el nido del cuco" de Ken Kesey, el director de origen checo  Milos Forman introduce al espectador a un universo regido por la agobiante rigidez de las normas y reglas institucionales y de la necesidad de los individuos por su liberación. Pero esta individualidad latente se expresa con mayor euforia con la presencia de un nuevo integrante: un ladronzuelo acusado de violación quién llevará a partir de ese momento la batuta de la libertad y la defensa de los internos.


El enfrentamiento con la institución psiquiátrica, en el cual se encuentran los personajes, queda encarnada en la figura de una enfermera cuyos poderes se intentan doblegar. Pero como fiel encarnación del dominio y ejerciendo las facultades de defensa de la normas se torna dictatorial y espeluznante en la manera de llevar a aplacar cualquier intento de alteración de las normativas del sanatorio. Esta figura fue magistralmente interpretada en la película cuya frialdad, rigidez e hieratismo interpretativo es desde mi punto de vista una de las mejores interpretaciones que el cine nos ha ofrecido. 



En los últimos años la película ha sufrido una serie de connotaciones dado su mensaje simbólico. Algunos han querido ver una critica contra todo sistema que oprime a sus ciudadanos a las normas y reglas todopoderosas, otros, una brutal reducción del ser humano a la inconsciencia y somnolencia social, y más de uno, un severo castigo a aquellos, como el presunto violador, a las justicias encarnadas por la enfermera por el bien social.


La escena final, con todo su dramatismo, es la consecuencia de toda lucha, donde algunos caen, otros triunfan, pero la mayoría siempre gana, pues el nuevo horizonte es un nuevo comienzo.

Hugo J. Robles Cosco
Historiador del Arte